De qué color pintar la habitación del bebé

Para todos los padres es muy emocionante pintar y decorar el cuarto de su bebé. Los colores en la decoración tienen mucha importancia, ya que deben transmitir tranquilidad, seguridad y armonía, para que el bebé se sienta cómodo y feliz en su nuevo entorno.

Cuando son recién nacidos los bebés solo ven en blanco, negro y gris. Aproximadamente a la semana de nacer comienzan a distinguir solo el color rojo. Por esta razón es mejor pintar las paredes en un tono suave, en vez de un color primario, ya que el bebé podría sentirse demasiado estimulado por los fuertes colores y podría tener dificultades para dormir. Pero no solamente depende del color en sí, sino que hay que elegir el tono y la intensidad adecuados, ya que no tiene el mismo efecto un rojo fuerte que un rojo suave.

De qué color pintar la habitación del bebé

Usar colores cálidos y acogedores como los colores pasteles, hará que el pequeño se sienta más tranquilo y que duerma mejor. Sin embargo, algunos colores cálidos más intensos, como los naranjas o rojos fuertes, estimulan y producen un efecto excitante. Se cree que los niños que duermen en habitaciones pintadas de amarillo fuerte lloran más. Si se quiere usar el amarillo en las paredes del cuarto del bebé, lo mejor es usar un tono suave y cálido.

Los colores fríos como el azul, el morado o los violetas, tienen un efecto calmante, pero si son demasiado intensos pueden producir depresión. Si se elige un color frío para la habitación del bebé, deberá de ser un tono claro, como un azul verdoso o azul claro.

Los colores tierra como los grises, marrones, ocres y beiges relajan y dan sensación de calidez.

El color blanco representa paz, pureza y hace ver la habitación mas grande, ya que refleja más luz. Lo malo del blanco para la habitación de un niño es que se manchará con facilidad. Si pintas su habitación de blanco, lo ideal es añadir otros colores en la decoración para crear un ambiente alegre, ya sea en los textiles, los muebles, algún vinilo…

El color negro no debería usarse en las paredes de la habitación de un niño, ya que usado en grandes cantidades absorbe la luz y puede crear depresión y falta de energía, todo lo contrario a lo que buscamos lograr en un ambiente infantil.