La episiotomía en el parto

La episiotomía consiste en una incisión quirúrgica en el tejido perineal (piel y músculos entre la base de la vagina y el recto) que se realiza en la fase final del parto para agrandar el canal vaginal y así facilitar la salida del feto durante el período expulsivo y cuando la piel se encuentra ya extremadamente tensa. Se efectúa con anestesia local en el caso que no se haya realizado una anestesia epidural durante el parto. Inmediatamente después de la salida del bebé y expulsión de la placenta se procede a la sutura del corte, normalmente con material re-absorbente.  Aunque algunos expertos creen que una episiotomía puede evitar posibles desgarros, no debe realizarse como rutina pues no siempre es necesaria.

Realmente no hay una base científica que respalde este tipo de intervención. Desde sus orígenes en 1741 por parte de Sir Fielding Ould, su utilización ya supuso una transformación médica, no exenta de peligros, y objeto de muchas controversias. En 1847 Carl Braun fue el primero en denominar a este tipo de incisión “episiotomía” y también el primero en criticarla, pues no la creía necesaria.

Diferencias entre episiotomía y desgarro

Un desgarro perineal supone la rotura espontánea de los tejidos con posibles consecuencias negativas en el esfínter y mucosa rectal. Sin embargo, la episiotomía causa más dolor que un desgarro en el momento del parto y durante los días siguientes. El tiempo de recuperación de una episiotomía es mayor al tiempo de recuperación de un desgarro, pudiendo tener antes relaciones sexuales en el caso de un desgarro. Por otro lado, es más fácil reparar una episiotomía que un desgarro, ya que la primera se trata de un corte limpio y recto. Entre los beneficios de la episiotomía se puede destacar que previene sufrimientos fetales del feto como la asfixia fetal, la hemorragia o parálisis cerebral, y el traumatismo craneal del feto.

Tipos de episiotomía

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La episiotomía puede ser realizada de diferentes maneras:

  • Central: desde de horquilla vulvar dirigiendo el corte hacia el ano, sin llegar al esfínter. Se suele realizar en mujeres con periné alto. Tiene riesgo de dañar el esfínter si se prolonga durante el parto.
  • Media lateral: desde la horquilla vulvar en dirección oblicua hacia atrás. Se suele practicar cuando se necesita un corte más amplio.
  • Lateral: desde la horquilla vulvar, avanzado el corte hacia un lado. Es la que presenta menor riesgo y la que más se practica actualmente junto con la medio lateral.

Es necesario realizar una episiotomía cuando existen riesgos de sufrimiento para el feto. También si el niño es demasiado grande (más de 4 kilos). Cuando la madre está ya muy cansada se realiza el corte para aliviarla en los empujones finales. La decisión final de realizarla es siempre del médico, aunque la madre estará debidamente informada.

Posibles riesgos de la episiotomía

Lo normal es que la herida cicatrice sin problemas, pero en algunas ocasiones es necesario volver a suturar la herida si no cicatriza bien.  También existe un pequeño riesgo de que haya hemorragia o se forme hematoma. El principal factor de riesgo es que se produzca un daño en el esfínter lo que provocaría desagradables consecuencias para la madre, como la incontinencia anal.

Cuidados necesarios

Las molestias ocasionadas por la episiotomía dificultan la realización de las funciones fisiológicas. No suelen durar mucho pero es necesario mantener una higiene estricta mediante el lavado con agua tibia 2 ó 3 veces al día y cubriendo la herida con una compresa. Se deberá observar regularmente que cicatriza con normalidad y que no hay infección.

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