Obesidad Infantil – Descubra cómo y cuándo Buscar Ayuda Profesional

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Desde hace muchos años se ha derribado el mito de que un niño gordo es equivalente a un niño sano. La Obesidad Infantil ha ido ganando terreno a nivel mundial. Esta condición está fundamentada en la concentración de grasa que tiende a ser dañino para la salud.

El descontrol de la excesiva grasa corporal puede desencadenar diversas enfermedades que el infante no está en condición de controlar. La bulimia, la anorexia… son solo algunos de los trastornos alimenticios que atormentan a gran parte de la población infantil, víctima de obesidad.

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La atención médica regular será el principal aliado para controlar la Obesidad Infantil; solo un profesional de la salud podrá determinar cuándo una persona ha excedido su peso al punto de contraer una enfermedad. Sin embargo, los padres y representantes tenemos la obligación de estar atentos ante cualquier síntoma.

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Cómo prevenir la obesidad infantil 

Lo fundamental para el control de la Obesidad Infantil es que toda la familia asuma hábitos de alimentación balanceada; así garantizaremos que nuestros hijos aprendan a comer sano. Las gaseosas, golosinas, excesos de harinas, deben salir de la alimentación de los infantes o, por lo menos, limitarles su consumo.  

El cerebro humano se halla distraído cuando está frente a los dispositivos electrónicos; cuando comemos frente a ellos, el cerebro olvida informar que la necesidad de alimentación fue controlada. Por ende, iniciar hábitos saludables desde la edad temprana, será beneficioso para el control de esta enfermedad.

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La alimentación en la etapa infantil 

Cada edad tiene requerimientos particulares en cuanto a la alimentación. Para prevenir la Obesidad Infantil, se deben favorecer las necesidades de acuerdo a la edad. En el caso de los primeros meses de vida, los especialistas coinciden en la lactancia materna exclusiva, como principal fuente de alimentación.

Ofrecer chucherías o golosinas a infantes tan pequeños, impedirá que sean capaces de discriminar entre lo correcto o no para su alimentación. Es tarea de los padres y representantes buscar los momentos para ofrecerlos. Se debe reconocer que, sin importar la edad, las golosinas no pueden suponer un premio.

En la edad preescolar, los niños suelen quemar muchísimas energías. Por lo cual, la recomendación siempre será acompañar las comidas con vegetales, bebidas saludables y ofrecer frutas como meriendas entre las comidas. Realizar ejercicios en familia también contribuirá en el cuidado del peso de todos en el hogar.

Los jóvenes pueden aumentar su apetito con el paso a la adolescencia; por ende, brindarle mayores alternativas basadas en vegetales y frutas, es una excelente opción para saciar su voraz apetito. Incrementar el número de ingestas sanas, ofrecer 6 comidas nutritivas con pequeñas porciones, evitará el hambre constante. 

Cuándo buscar ayuda profesional 

Es importante que los niños cuenten con revisión pediátrica regular desde su nacimiento. La atención especializada temprana es la clave para evitar desarrollar otros padecimientos. La revisión regular ayuda a determinar el peso ideal que debería tener el infante para saber detectar cuándo hay anomalías en su peso.

La Obesidad Infantil se puede prevenir; sin embargo, el desconocimiento es el principal factor negativo que incide directamente sobre la propagación de esta enfermedad. Generalmente, se trata de hijos de padres obesos, padres con problemas de hipertensión que desconocen que padecen una enfermedad.

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Señal de Alarma

Existen más de 42 millones de víctimas de Obesidad Infantil, de acuerdo al registro realizado por la Organización Mundial de la Salud en el año 2016. Un elevado porcentaje de estos niños continuará siendo obeso al llegar a la edad adulta; y algunos comenzarán a padecer de bulimia, anorexia, baja autoestima, depresión…

El sobrepeso, en sí mismo, es la señal más clara que podemos tener de que nuestro hijo no está sano. Los niños con esta característica se cansan rápido al caminar, inclusive, si se hace a paso lento. Son niños sedentarios, realizan poca actividad física porque su cuerpo no responde a las exigencias.   

Es necesario que un médico especialista, pediatra o nutricionista, evalúe al niño y a su familia. Se deben conocer los antecedentes familiares; diagnosticar problemas en la familia de hipertensión y obesidad serán claves para determinar un tratamiento. Solo un profesional de la salud lo puede hacer.

La Obesidad Infantil representa un problema grave para la sociedad mundial; esta enfermedad puede generar consecuencias irreversibles en la salud física y emocional de los niños. El síndrome metabólico, diabetes, asma, enfermedades del hígado, fracturas, son solo algunas de las complicaciones más severas.

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